¿Qué hace Re-integration?
Diseñamos el trabajo entre personas e IA para mejorar un resultado de negocio. Nuestra especialidad es la arquitectura de contexto operativo: convertir información y conocimiento práctico en contexto utilizable, y conectarlo con la coordinación y la autonomía del equipo.
¿Qué significa arquitectura de contexto operativo?
Es preparar la información y el criterio que hacen falta para trabajar: dónde está la fuente confiable, qué significa, quién la mantiene, quién puede acceder y qué instrucciones necesita la persona o la IA. Ese contexto queda disponible en el entorno que acordamos con la empresa.
¿Qué incluye el diagnóstico y cuánto dura el Sprint?
El diagnóstico entrega una lectura ejecutiva, un mapa de contexto, coordinación y autonomía, una medida inicial y una recomendación. El Sprint trabaja sobre un tramo delimitado, un resultado y un entorno de IA; puede distribuirse en hasta cuatro semanas de calendario. El alcance y la disponibilidad del equipo se acuerdan antes de empezar.
¿También configuran herramientas o agentes?
Sí, cuando la propuesta incluye esa configuración. Podemos preparar el contexto y configurar el entorno de IA acordado, o colaborar con el proveedor técnico de la empresa. El desarrollo a medida y las integraciones se dimensionan expresamente con sus responsables y pruebas de funcionamiento.
¿Quién paga las licencias y el consumo de IA?
La empresa contrata y paga sus licencias, suscripciones y consumos de terceros. Primero revisamos qué herramientas tiene y recomendamos según el trabajo, los usuarios y el volumen previsto. Las cuentas y los espacios quedan bajo administración de la empresa.
¿Cómo se comprueba la entrega?
Acordamos los casos y criterios de aceptación antes de comenzar. Si nuestro diseño o configuración falla frente a esos criterios, lo corregimos sin honorarios adicionales dentro del alcance contratado. La mejora del resultado se observa con el indicador elegido y las condiciones de cada proyecto.
¿Qué pasa con los permisos y los datos de la empresa?
Antes de cargar información o habilitar acciones, acordamos con su responsable qué herramientas y datos pueden usarse y quién tiene acceso. Las reglas de autonomía del proceso se ajustan a esas condiciones. Las políticas corporativas y las revisiones especializadas de seguridad o cumplimiento se coordinan con los responsables de la empresa.